Calle Colo Colo. Aquí si que la puerta era grande. Era el lugar más impresionante que había conocido hasta entonces. Me acordé de este establecimiento cuando vi la película La Sociedad de los Poetas Muertos. (Y con las de Harry Potter también). Entre nuestras asustadas conversaciones de recreo circulaba la especie de que don Sirinio tenía una cámara secreta de torturas. Como éramos muy chicos no podíamos apelar a la Convención de Ginebra y los derechos humanos todavía no se habían inventado, por lo menos que supiéramos. A veces alguien tenía la suerte de ver a Mr. Dumbledore, perdón, a Mr. Ravel hacer una fugaz aparición por la escala de madera que tenía un reloj enorme. Me da la impresión de que una de las ventanas del primer piso (que aparecen en la foto) era de la sala de clases comandada por monsieur Espinozá. Chita que me costó volver a pronunciar las "r" en francés después de haber tenido clases con él.lunes, 30 de noviembre de 2009
Le collége des plus grands
Calle Colo Colo. Aquí si que la puerta era grande. Era el lugar más impresionante que había conocido hasta entonces. Me acordé de este establecimiento cuando vi la película La Sociedad de los Poetas Muertos. (Y con las de Harry Potter también). Entre nuestras asustadas conversaciones de recreo circulaba la especie de que don Sirinio tenía una cámara secreta de torturas. Como éramos muy chicos no podíamos apelar a la Convención de Ginebra y los derechos humanos todavía no se habían inventado, por lo menos que supiéramos. A veces alguien tenía la suerte de ver a Mr. Dumbledore, perdón, a Mr. Ravel hacer una fugaz aparición por la escala de madera que tenía un reloj enorme. Me da la impresión de que una de las ventanas del primer piso (que aparecen en la foto) era de la sala de clases comandada por monsieur Espinozá. Chita que me costó volver a pronunciar las "r" en francés después de haber tenido clases con él.
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